El tren

Y pasan los días, las horas, los minutos vuelan, ilusos, contradictorios, pecadores. Y el último tren ya se ha marchado, rumbo a lo desconocido.


estacion-tren

Ya son más de las tres de la madrugada y ella sigue ahí sentada, cámara en mano, esperando a que aparezca. La sal empapa sus mejillas y el último cigarrillo se deshace en sus labios, húmedos y secos a la vez, sedientos de sus besos. Prometió que volvería, que nunca dejase de esperarle, aunque los tiempo que corrían fueran inciertos. 

Cada atardecer, se vestía con sus mejores trajes, se maquillaba y se perfumaba, ansiosa y nerviosa por tenerle entre sus brazos. Andaba varios kilómetros, con la vista perdida, paseando entre personas mundanas, con vidas simples y ajetreadas, sin nada que ofrecer. Se preguntaba si su padre sería alguno de ellos, alguien así, sin tiempo para nadie más que él mismo. En parte, algo había en su ADN, aunque sólo fuese eso…Coraje. Quizá hubiese heredado su impaciencia, su perseverancia, su fe.

4ffb69143423b9f1dffd2b023849cdc3

Ella veía cómo unos se iban y cómo otros llegaban de vuelta. Perdidos, buscando con la mirada a sus familiares, amigos o desconocidos. Mientras tanto, pasaba el tiempo, las horas se volvían frías pero ella no sentía el frío, más bien sentía mariposas revoloteando en su estómago, ardientes, deseosas de amar. Conocía a qué hora llegaba ese señor de gabardina gris, sombrero oscuro y maletín de cuero: Exactamente a las 20:39h., se bajaba del mismo vagón del tren 31, andén 2, rumbo a casa. Nadie le esperaba nunca, tampoco creía que alguien le esperase en casa. A ella tampoco le importaba demasiado las vidas ajenas, quería vivir la suya.

Nancy-Sinatra-Lee-Hazlewood

Y entonces se paraba a pensar en todos aquellos momentos vividos, juntos, felices. No era capaz de imaginar un futuro sin él, vacío, yermo. Había enviado cartas a destinos varios, intentando saber dónde se encontraba exactamente. Nunca obtuvo respuestas…Sus años fueron apagando su color, su piel fue arrugándose con cada nuevo desamor, buscando entre corazones necios y cobardes, inútiles para entender el amor.

Así que decidió seguir esperando, aunque ya no fuese todas las tardes a esperar a ese tren que nunca llegó, aunque las cartas que conservaba fuesen marchitándose y la tinta que las bañaba fuese desapareciendo con el paso de la vida. Ella tenía la suerte de ser hermosa, inteligente y luchadora, aunque el amor nunca lo supo. Y aquí se quedó, esperando al tren que se esfumó, el que nunca supo tocarle el alma ni la puerta, con los pies cansados y magullados, dispuesto a lo imposible por verle por última vez.

tiempo-de-lectura-reading-time

No existe tiempo perdido sino mal aprovechado. Ella no perdió ni un segundo en intentarlo, abrirse a otras personas y momentos pero no supo cómo, su reloj seguía latiendo, paulatinamente, por esa misma perdición. Y tarde o temprano, ella sabe que volverá. Armará su cuerpo de valor y descubrirá que nada es más importante que saber quién es el amor de tu vida, aunque se te escape la vida en poseerlo.

El tren de de las tres de la madrugada del día siguiente será especial, él vendrá subido en el primer vagón y ella subirá a encontrarse con su destino: El amor.

Anuncios

Deja aquí tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s