El rincón inolvidable

Siento aún nítidamente aquellos viejos años. Los recuerdos se van amontonando en este gran cuarto de mi mente: El rincón inolvidable. Inevitablemente, el pasado siempre se va quedando atrás sin apenas darnos cuenta. Es muy fácil decir que todo sigue yendo bien, aunque mucha gente se haya quedado por el camino. Las lágrimas que algún día derramamos cuando el sufrimiento era de verdad dolor…Las satisfacciones personales, los laberintos que logramos atravesar y los problemas que jamás resolvimos. Pequeñas cosas que parecen insignificantes a ojos de los demás, y que no has logrado olvidar. Un simple beso bajo la lluvia, una palabra de consuelo, una llamada inesperada, un adiós sin despedida. El gran reto de nuestra existencia está en alcanzar eso que todos llaman felicidad. 

Todo un mundo infinito de sueños. El tacto del terciopelo me sigue poniendo la piel de gallina. El susurro de las olas y el sonido de mis palabras calladas. La música que ya no escucho pero que mi mente sigue tatareando constantemente. Las calles que no he vuelto a pisar y las caricias que acabaron con un trágico final. El principio de lo eterno y su fugacidad. Las esperanzas que se esfuman y las cenizas que ningún viento se llevó.

Los cuentos siempre acaban con un bonito final. Fueron creados para personas débiles, como lo somos todos alguna vez. Aparentamos ser tan fríos, escrupulosos y egoístas…En realidad no somos más que un conjunto de órganos vitales unidos para un solo objetivo: Sobrevivir. Entonces, ¿Por qué sentimos esas ganas locas de recuperar lo que una vez quisimos perder? ¿Por qué nos sorprende nuestra capacidad de imaginación? ¿Por qué construimos un mundo mejor si tan solo es  inalcanzable? ¿Acaso no queremos alcanzar la felicidad? Sigo sin entender por qué complicamos lo más sencillo y viceversa.

Los restos de aquella estrella que una vez iluminó mi trocito de “yo”. Las preguntas que siguen sin respuestas. Y las respuestas que siguen sin sus respectivas preguntas. Muchas veces pienso que la vida no es más que una película extravagante y melancólica, que nos conduce a nuestro destino fatal: La muerte. La vida no es más que sueño…Y los sueños los sigo guardando en este gran cuarto de mi mente: El rincón inolvidable.

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